LAS 7 ACTITUDES MINDFULNESS

7 actitudes mentales para poder practicar mindfulness

Articulo de Mejor con salud

El mindfulness o conciencia plena nos enseña a sentir y disfrutar de cada momento, sin poner ese piloto automático que nos hace realizar nuestras acciones cotidianas sin pensar

Practicar mindfulness puede parecer algo sencillo, sin embargo puede ser todo un reto para muchas personas.

Y es que no solo es necesaria la capacidad de poder estar quieto y en silencio. También debemos aprender a apartar determinadas actitudes mentales que enturbian nuestro pensamiento.

Tendemos a vivir siempre pensando en muchas cosas al mismo tiempo. En cambio, el mindfulness te enseña a pararte y observar todos y cada uno de los pensamientos que asoman por tu mente.

 

Hoy descubriremos las 7 actitudes mentales necesarias para poder practicar mindfulness correctamente y así conseguir los resultados buscados.

1.No existe un “yo”

Tendemos a utilizar los pronombres personales con relativa facilidad “yo soy así”, “esto es mío”. No obstante, en el mindfulness es necesario dejarlos a un lado.

Los pronombres personales nos sugieren apego.

Sin embargo, en el momento en el que empezamos a concebirnos como algo más grande, que forma parte del mundo, esta de las primeras actitudes mentales se tambalea, y nos entra el miedo y la ansiedad.

  1. Juzgar está prohibido

Si nos detuviésemos un momento a analizar verdaderamente nuestro día a día, nos daríamos cuenta de que juzgamos sin darnos cuenta.

Es más, muchas veces justificamos bajo una “opinión” lo que en realidad es un juicio.

En el mindfulness no se concibe la crítica ni hacia los demás ni hacia uno mismo. Cuando observamos nuestros pensamientos, tan solo los observamos, pero no los juzgamos.

De esta manera, dejamos de posicionarnos entre lo que está bien o mal y empezamos a ver las cosas tal y como son.

  1. La paciencia es primordial

Es imprescindible practicar cada día mindfulness. No obstante, esto no quiere decir que deba hacerse deprisa, corriendo y de malas maneras, pues la paciencia es primordial.

Aunque sean 5 minutos al día, tenemos que detenernos de verdad y ser conscientes del momento presente.

Esto no lo haremos con el objetivo de “cumplir con ese día más de mindfulness”,sino porque en verdad estamos comprometidos con esta práctica.

  1. La curiosidad abre muchas puertas

Esta es una de las actitudes mentales que tenemos de pequeños, pero que perdemos cuando nos convertimos en adultos. La curiosidad puede abrirnos muchas puertas, sobre todo practicando mindfulness.

Dejar a un lado el miedo al evadirse de todo, al no pensar en nada, al observar sin juzgar…

Sentir esa sed de curiosidad que nos lleve a ir más allá, a explorar nuestros límites con respecto a esta práctica, será muy enriquecedor.

  1. Confiar en los instintos

¿En qué momento empezamos a dejarnos llevar solo por nuestra mente racional y abandonamos nuestros instintos?

El equilibrio entre estos dos elementos es esencial, por eso tenemos que educarnos de nuevo para confiar otra vez en nuestro “sexto sentido.

  • Al principio puede ser complicado, pues conectaremos con nuestras emociones.
  • No obstante, no darles la espalda, mirarlas, comprenderlas e identificar el camino que nos están señalando no hará abrir los ojos ante la realidad que experimentamos.
  1. El abandono de los apegos

En la primera de las actitudes mentales para practicar mindfulness hablábamos sobre la importancia de derrocar al “yo” y al “mío”. No obstante, esto va más allá.

  • Hay que dejar de apegarse a lo material, a las personas, incluso a los pensamientos.
  • Tenemos una necesidad imperante de pertenecer a un grupo, de adquirir riquezas, de saber qué pensamos en realidad.
  • Sin embargo, es importante aprender a fluir, pues todo cambia: las relaciones, las cosas, incluso nuestras formas de pensar, con el tiempo, cambian.
  1. Mostrar gratitud

Dar las gracias no es solo una fórmula para ser dicha, sino para ser sentida.

Debemos sentirnos agradecidos por ese agua caliente con la que podemos ducharnos cada mañana, esa deliciosa comida que nos espera en la mesa o ese abrazo que nos ha dado nuestra madre.

Sentir verdadera gratitud por poder estar vivo, hacer lo que nos gusta, tenerlo todo… ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar en todo esto?

Para practicar mindfulness es necesario desprendernos del piloto automático y empezar a estar agradecidos por todo en el momento presente. Hasta por aquello que consideramos más nimio.