LA COMPASION POR EL DALAI LAMA

LA COMPASION

Conferencia del Dalai Lama en la Universidad de Stanford sobre la compasión en la vida individual y en la sociedad

El Dalai Lama defiende la existencia de dos tipos de compasión: la primera sería de naturaleza biológica, compartida con los animales en los que podemos verla observando el comportamiento entre una madre leona y su cachorro, obedece a los instintos encaminados a la supervivencia. En humanos constituiría el apego que se establece en un periodo temprano de la vida de un niño y que determinará de manera significativa su desarrollo posterior. Los diferentes estudios sobre el apego han puesto de relieve la importancia que tiene la existencia de un apego seguro para que el niño pueda desarrollar una personalidad sana y mantener relaciones satisfactorias con las personas de su entorno.

La segunda clase de compasión señalada por el Dalai Lama está relacionada con los principios morales que adquirimos en nuestra historia de aprendizaje y la educación que recibimos a lo largo de nuestra vida. Por lo tanto, el ser compasivo es algo que puede aprenderse si uno crece en un contexto en el que se fomenta la empatía y la inteligencia emocional.

La compasión por definición consiste en ponerse en el lugar del otro y sentir su dolor, por lo tanto tiene que ver con el sufrimiento. Cuando hablamos de autocompasión nos referimos al mostrar una actitud compasiva hacia uno mismo, conectar con nuestro interior y hablarnos desde la amabilidad que mostraría una persona que nos quiere. Se trata de un ejercicio que requiere práctica y la presencia de una autoconciencia que nos permita acceder a nuestros pensamientos y emociones, por lo que se beneficia del uso de Mindfulness o atención plena.

El cultivo de la compasión nos permite regular nuestras emociones para conseguir un mayor bienestar con nosotros mismos y con las personas que nos rodean. Nos ayuda a ver el sufrimiento de otra manera, como una oportunidad para aprender más sobre nuestras emociones y utilizarlas a nuestro favor, y su puesta en práctica nos conecta con la parte más íntima del otro. La compasión hace posible que en una situación de conflicto podamos establecer un diálogo y acercar posturas sin dejarnos cegar por nuestras emociones. ¿Cómo lo hace?. La clave está en ampliar las fronteras de la mente e intentar ver a nuestro interlocutor simplemente como otro ser humano, reconocer sus derechos, darnos cuenta de que sufre al igual que nosotros sufrimos, experimenta la misma necesidad de ser feliz, y crear así un puente que hace más fácil el intercambio de opiniones y, por tanto, el mantenimiento de las relaciones.

El Dalai Lama es consciente de que mantener una actitud compasiva en todas nuestras experiencias y hacia todas las personas que nos rodean en nuestra vida diaria es una meta muy difícil. Por eso nos dice que siempre hay algo que cada uno puede hacer y nos anima a dar un primer paso y practicar la compasión con las personas dentro de nuestro círculo más cercano e ir ampliándolo hasta alcanzar la compasión universal, que nos conecta con todas las personas que conforman el mundo en el que vivimos. Un solo gesto compasivo hacia el otro puede marcar una gran diferencia ya que la compasión se extiende provocando un efecto dominó que se inicia en nosotros y puede traspasar fronteras inimaginables.

Para el Dalai Lama vivimos un tiempo de transición en el que los nuevos principios basados en la ética y la compasión son los elementos clave que ayudarán a cambiar al mundo tal y como lo conocemos ahora, para dar paso a una nueva época de valores y de unión frente a la violencia y el odio. También remarca que es necesario educar en compasión para que las futuras generaciones usen la compasión como arma que finalmente traerá la paz a nuestro mundo.