COHERENCIA CARDIACA. EL CEREBRO DEL CORAZON

EL CORAZÓN TIENE CEREBRO

Extracto Entrevista Annie Marquier

Que el corazón tiene cerebro es una metáfora, ¿no? – No. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. – Es inteligente

Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir.

¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos? – El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza.

El cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad. 

Coherencia cardiaca y estrés

La coherencia es un estado que se produce cuando todas nuestras partes fisiológicas están trabajando en armonía. Es un estado en el que nuestros sistemas biológicos están sincronizados con el ritmo del corazón: la respiración, la digestión, la respuesta del sistema inmune, la liberación hormonal… Todos estos sistemas comienzan a sincronizarse con este creador del ritmo principal del cuerpo que es el corazón. Este estado de coherencia es el estado fisiológico óptimo que facilita el aprendizaje, el rendimiento, el desarrollo y los procesos regenerativos naturales del cuerpo. En el cuerpo humano es el ritmo cardíaco el que marca el paso a todo el sistema. El latido rítmico del corazón influye sobre los procesos cerebrales que controlan el sistema nervioso autónomo, la función cognitiva y las emociones.

Cuando el patrón es fluido y metódico se llama ritmo “coherente”, y tiene la propiedad de alinear o sincronizar con él el ritmo cerebral, el sistema nervioso, los órganos y la secreción hormonal, danzando todos en armonía al ritmo del corazón. Este ritmo está en relación con emociones como la gratitud, el amor, el perdón o la compasión.

En él estás funcionando de una manera altamente eficaz y tu rendimiento es máximo: tienes más claridad de pensamientos, mayor habilidad de controlar y gestionar tus emociones, de tal forma que se reduce el estrés. Por el contrario, si nos sentimos enfadados , frustrados o coléricos, el campo electromagnético resultante es muy diferente, con patrones caóticos y desordenados a los que se denomina “incoherentes”. El resultado entonces es la desincronización de nuestro organismo manifestada en enfermedad, tensión, estrés, infelicidad y malestar. En realidad, el estrés es un problema de falta de alineación cerebro-corazón. Cuando mejoramos nuestra coherencia interna, gestionamos mejor nuestras respuestas emocionales y la percepción de la realidad, por tanto el estrés es menos destructivo. Sigue estando ahí pero podemos afrontarlo de otra manera, menos caótica en nuestras reacciones, sin perder el equilibrio interno.

 Porque es bueno el estado de coherencia cardiaca

El estado de coherencia es bueno para nuestra salud, para el cuerpo, para el sistema nervioso y para el corazón físico. También va liberando hormonas en el cuerpo que nos van regenerando y que abren nuestras funciones cerebrales. Puedo definirlo como un estado en el que estamos muy conscientes. Podemos entrar en un estado de coherencia con prácticas como la meditación. Este estado te da más objetivos y propósitos, más significado y sentido a tu vida, te sientes más conectado con los demás. La conexión con la inteligencia del corazón

El nivel de estrés de una persona se refleja en los latidos del corazón. Entrenando el corazón a latir de una forma coherente, eliminamos dicho estrés ya que las señales enviadas al cerebro reducen la secreción de hormonas del estrés y aumentan la de oxitocina y endorfinas, incompatibles con las primeras.